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10 febrero 2015 2 10 /02 /febrero /2015 20:18

El reinado de Isabel II (1833-1868) se divide en dos etapas, una correspondiente a su minoría de edad (1833-1843) que hizo necesaria la regencia de su madre María Cristina (1833-1840) primero y de Espartero (1840-1843) después. La segunda (1843-1868) ya corresponderá al reinado efectivo, con su mayoría de edad.

 

Será durante las Regencias, cuando los sucesivos gobiernos  liberales realicen el desmantelamiento del Antiguo Régimen. María Cristina que no comulgaba en absoluto con el ideario liberal, llamó al gobierno a Cea Bermúdez, personaje en la línea del “absolutismo moderado” y partidario de la monarquía absoluta mejorando la gestión administrativa: es cuando se realiza cierta liberalización económica y la división provincial de Javier de Burgos.

 

Isabel II (1833-1843): Las Regencias

La guerra carlista obligó a la Regente a llamar a Martínez de la Rosa (enero 1834), liberal de la línea moderada. Se promulga el Estatuto Real de 1834, que no era en absoluto una constitución sino una Carta Otorgada ya que se trataba de una concesión de la reina, y que se centra en la reforma de las Cortes del Antiguo Régimen: las nuevas Cortes serían bicamerales, con un Estamento de Próceres (de designación real) y un Estamento de Procuradores (elegibles mediante un sufragio censitario muy restringido).

 

Sus funciones eran puramente consultivas –al estilo del Antiguo Régimen- y eran convocadas, suspendidas y disueltas por el monarca. No hay ninguna mención a derechos individuales. Esta solución de compromiso entre absolutismo y liberalismo no satisfizo ni a los carlistas ni a los liberales menos conservadores y se consolidó la división entre moderados y exaltados (ahora progresistas) del Trienio Liberal.

 

El malestar de los progresistas y la mala gestión en la guerra carlista lleva a la insurrección, llegando al gobierno el progresista Álvarez Mendizábal (septiembre 1835). En su mandato se produce la desamortización de los bienes del clero regular (conocida como Desamortización de Mendizábal) y posterior subasta, que se planteó como necesaria para sanear la Hacienda y hacer frente a la amenaza carlista.

 

También se planteó como un medio para convertir a los nuevos propietarios en adeptos a la causa liberal. Para evitar que los campesinos optaran a las tierras se vendió la tierra en grandes lotes y se aceptó como medio de pago los depreciados títulos de deuda pública: así se creó una clase de latifundistas rentistas.

 

Isabel II (1833-1843): Las Regencias

El descontento de la reina, hizo que fuera sustituido por Istúriz en el gobierno. Esto provocó el motín de los sargentos de la Granja (agosto 1836) que obligó a María Cristina a promulgar la Constitución de 1812 y volver a entregar el poder a los progresistas. Se produce definitivamente el fin del sistema legal del Antiguo Régimen: abolición de los mayorazgos (1836) y del régimen señorial (1837) (muy favorable a los señores al concederles la plena propiedad de las tierras frente a los campesinos). También restableció la Ley Municipal del Trienio que permitía la elección de alcaldes y puso al frente de la guerra a Espartero.

Las nuevas Cortes elaboraron una nueva constitución, y a pesar de su mayoría progresista, hicieron un texto capaz de contentar a los moderados. La Constitución de 1837 proclamaba la Soberanía Nacional, Cortes bicamerales con un Congreso elegido por sufragio censitario y un Senado de designación real, que tenía la facultad de disolver las Cortes. El rey también poseía el poder ejecutivo, el de vetar las Cortes y el de disolverlas. También se recogían derechos individuales y la libertad de imprenta. No se establece la confesionalidad de la religión católica, pero si su mantenimiento por parte del estado.

 

Esquema de la Constitución de 1837

Esquema de la Constitución de 1837

Con el nuevo marco constitucional, se suprimen los diezmos, las aduanas interiores y los gremios.

 

En el mismo año tras las elecciones, los moderados vuelven al poder, pero en 1840 la oposición de la Regente a la Ley de Ayuntamientos llevó a los progresistas, que contaban con el vencedor de la guerra carlista Espartero, a obligar a renunciar a la reina, que abandonó el país. Espartero fue nombrado Regente y presidente del gobierno.

 

La política autoritaria del general le valió la oposición de su propio partido. En 1842, ante las manifestaciones en Barcelona oponiéndose a un tratado de librecambio con Inglaterra, mandó bombardear la ciudad. Las Cortes protestan y Espartero las disuelve. Tras esto, moderados y progresistas unen fuerzas y organizan un pronunciamiento militar en 1843 encabezado por Narváez. Para evitar una nueva regencia, Isabel II es declarada mayor de edad con 13 años.

 

Temas Historia de España 2º Bachillerato

 

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Published by blogtodohistoriaymas - en Historia
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