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9 julio 2011 6 09 /07 /julio /2011 09:18

Hace poco, sin pena ni gloria, pasó en nuestro mercado país, el aniversario de la batalla de Bailén, uno de los acontecimientos más decisivos de la Historia Contemporánea de España y también de Europa.

 

¿Por qué lo de "un resquicio a la esperanza"? El 19 de junio de 1808, los restos del ejército de una nación presuntamente vencida vencieron por primera vez al hasta ahora invencible ejército de Napoleón, el amo de Europa. Y como hoy me he levantado con ganas de ver el vaso medio lleno, no he podido dejar de establecer un paralelismo histórico entre aquellos difíciles días y los no menos difíciles nuestros.

 

El ejército del mariscal Dupont (vencedor en tropecientas batallas en Europa Central) iba tan confiado, despreciando a los nativos. Su ejército estaba formado por tropas bisoñas, chavales sin experiencia en el frente (primer error)...e incluso así hubieran podido vencer, porque en todos los encuentros anteriores los españoles salían huyendo ante el empuje de la caballería imperial: ¿Por qué iba a ser esta vez diferente?.

 

El segundo error y más gordo que el anterior fue el saqueo de Córdoba. Durante tres días, los soldados franceses robaron, quemaron, asesinaron, violaron y saquearon a placer. Pensaron que habían escarmentado a los españoles para siempre.

 

Pero el efecto fue justo el contrario: el saqueo y asesinato indiscriminados encendieron a la población de tal manera que llegó un momento en que no había fusiles para tantos voluntarios. He aquí mi primera reflexión: si te pasas tocando los cojones presionas demasiado al personal, al final se te enfrentan.

 

Los mandos españoles aprendieron (¡por fin!) la lección: nada de campesinos en puestos arriesgados, que luego salían corriendo dejando desguarnecidos los flancos; en su lugar, colocaron infantes de marina, veteranos de Trafalgar. Cuando la temible caballería imperial atacó, la machacaron. Segunda reflexión personal: la disciplina y la determinación pueden vencer a un enemigo mayor, pero confiado en nuestra debilidad.

Los franceses no tuvieron opción por su codicia: iban tan cargados con los tesoros del saqueo de Córdoba, que no pudieron maniobrar con rapidez, fueron demasiado lentos y al final tuvieron que luchar en un llano esteril con toda la solana, y con los españoles controlando el único pozo. 

Ahí van la tercera y cuarta reflexiones: La avaricia desmesurada puede cegar y al enemigo, ni agua.

 

Y, por cierto, en cuanto la noticia de que el invencible ejército francés había sido derrotado, toda Alemania se alzó en rebelión contra Napoleón: el ambicioso, el saqueador de tesoros artísticos; el que pretendía formar una Europa unida no bajo criterios de igualdad, sino convirtiendo a toda Europa en una colonia económica de París. 

 

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Tumba de Napoleón en Los Inválidos, París.

¿A qué se me entiende?

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Published by blogtodohistoriaymas - en Historia
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