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3 octubre 2015 6 03 /10 /octubre /2015 10:06

 

Veíamos en el artículo anterior como a principios del II milenio la anterior situación defensiva (véase las Segundas Invasiones) de las dos ramas de la Cristiandad, la Cristiandad Latina y la Cristiandad Ortodoxa, había dado un vuelco con el éxito ante los musulmanes en Europa Occidental y la cristianización de los vikingos y húngaros invasores para Roma y del éxito ante los búlgaros en los Balcanes y la cristianización de los eslavos para Constantinopla. 

También vimos como aquel equilibrio inicial entre las dos ramas cristianas se rompió con la desastrosa derrota de los bizantinos en Mazinkert (1071) ante los turcos selyúcidas.

 

 

Pérdida de Anatolia tras Manzikert

Pérdida de Anatolia tras Manzikert

La desesperada situación bizantina animó al Papa Gregorio VII en el 1074 a pedir a los milites Christi o soldados de Cristo que ayudaran a sus hermanos de Oriente (a pesar del reciente Cisma de Oriente en 1054), llamamiento que no fue atendido en un principio. Por supuesto que este llamamiento no era pura solidaridad desinteresada: Gregorio VII estaba empeñado mediante la reforma de la Iglesia (reforma gregoriana) en convertirse en la cabeza de la Cristiandad por encima del Emperador germano y de los demás poderes temporales (es lo que se conoce como teocracia pontificiaBula Dictatus Papae-),  pretensión que llevará a la querella de las investiduras.  

El Cisma de Oriente provocó la ruptura de la Cristiandad

La organización de una expedición militar a Tierra Santa serviría al Papado a este propósito, además de dirigir al exterior y para sus propios fines, la violencia endémica de los señores feudales.

 

 

La ayuda a los bizantinos del emperador Alejo Comneno no se materializó hasta el famoso sermón de Clermont-Ferrand por el Papa Urbano II en 1095 en el que pidió la peregrinación (no existía el término “cruzada”) a Tierra Santa, petición que fue contestada de forma entusiasta al grito Deus Vult! (Dios lo quiere).

 

A partir de aquí, la  Cruzada tomó dos caminos completamente diferentes: por un lado, la llamada “Cruzada de los pobres” dirigida por los predicadores Pedro “el ermitaño” y Gualterio “sans avoir” y por otro, la “Cruzada de los barones” (los reyes ignoraron el llamamiento) que llegaron a Constantinopla a través de cuatro rutas distintas:

Mapa de las rutas de la Primera Cruzada

Mapa de las rutas de la Primera Cruzada

La de Godofredo de Bouillon, a través de Alemania y Hungría, agrupaba a los caballeros de Lorena y Flandes; la de los caballeros normandos comandados por Hugo de Vermandois, Esteban de Blois, Roberto II de Flandes y Roberto II de Normandía; la de los normandos del sur de Italia dirigidos por Bohemundo de Tarento; y la de Raimundo de Tolosa y el legado papal Ademaro Le Puy, a través de Dalmacia y que agrupaba a los caballeros de Occitania.

En cuanto a la “Cruzada de los pobres”, esta recorrió Europa Central y los Balcanes, con escenas de saqueo y de progroms, con asalto a las juderías. La aventura acabó tras el paso del Bósforo y el exterminio o esclavización de sus protagonistas por los turcos.

Mucho más éxito tuvo la “Cruzada de los nobles”, que fueron llegando a Constantinopla entre 1096 y principios de 1097. Tras fuertes problemas y desencuentros, el emperador bizantino Alejo Comneno logró que los jefes cruzados le juraran fidelidad a cambio de provisiones. El ejército cruzado y bizantino llegaron a la antigua ciudad bizantina de Nicea (ahora capital de los turcos selyúcidas), ciudad que los musulmanes entregaron en secreto a los bizantinos, lo que causó fuerte malestar en los cruzados.

 

A pesar de la victoria de los cruzados en Dorilaea, la marcha hacia Jerusalén fue larga y penosa, tomando Balduino por su cuenta la ciudad de Edesa: el condado de Edesa (1098) fue el primero de los estados cruzados. Mientras, el resto de los cruzados tomó Antioquía, fundándose el segundo de los estados cruzados: el Principado de Antioquía (1098).

La Edad Media en Mapas (VIII): De la Primera Cruzada a la Segunda Cruzada

El ejército cruzado llegó a las puertas de la Ciudad Santa de Jerusalén en junio de 1099, siendo conquistada en julio tras una tremenda matanza por parte de los cruzados, como cuenta la Gesta francorum.

 

Tras la conquista, se creó el reino de Jerusalén bajo el mando de Godofredo de Bouillon con el título de Protector del Santo Sepulcro. Raimundo de Tolosa fundó el condado de Trípoli (1104), creándose el cuarto de los estados cruzados.

Tras el éxito de la Cruzada, muchos de sus participantes retornaron a Europa. No hubo un traslado de población de Europa a los nuevos estados latinos y los territorios cristianos en Tierra Santa estaban en una enorme inferioridad numérica con respecto al islam. La reacción de los musulmanes no tardaría en llegar y el condado de Edesa caería en 1144, convocándose la Segunda Cruzada el año siguiente. Pero esto lo dejamos para el siguiente artículo.

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25 abril 2015 6 25 /04 /abril /2015 08:26
Toulouse-Lautrec (1864-1901) pintando en el Museo del Prado, antes de la aparición del "turismo cultural de masas"

Toulouse-Lautrec (1864-1901) pintando en el Museo del Prado, antes de la aparición del "turismo cultural de masas"

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16 abril 2015 4 16 /04 /abril /2015 06:27

Como un niño con zapatos nuevos. Así es como se siente cualquier apasionado por la Historia ante este fantástico proyecto GeaCron-World History Atlas & Timelines (http://geacron.com/) : un mapa político mundial interactivo en el que puedes viajar a través del tiempo a cualquier momento de los últimos 5.000 años. Por supuesto, además de un entretenido juguete, este atlas histórico mundial interactivo desde 3000 a.c es una herramienta realmente útil para aprender historia de forma interactiva, fácil y divertida.

Atlas histórico mundial interactivo

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14 abril 2015 2 14 /04 /abril /2015 15:57
El primer hombre en salir al espacio, Yuri Gagarin, en su Vostok 1, lanzada desde el Cosmódromo de Baikonur

El primer hombre en salir al espacio, Yuri Gagarin, en su Vostok 1, lanzada desde el Cosmódromo de Baikonur

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2 marzo 2015 1 02 /03 /marzo /2015 19:05

 

LA REVOLUCIÓN GLORIOSA DE 1868

Entre 1868 y 1874, van a producirse una serie de revoluciones: una revolución de tipo liberal, otra de signo democrático y la aparición de una república que terminará siendo federal. Paralelamente, va marchando el movimiento obrero.

 

Aunque la Revolución del 68 “La Gloriosa” o “La Septembrina” nace aparentemente como otro pronunciamiento militar más con la sublevación de la escuadra en Cádiz, esta vez no se llama al monarca para cambiar gobierno, sino que se apela a la nación para cambiar de Régimen.

 

Las causas del Sexenio Democrático o Sexenio Revolucionario hay que buscarlas en la crisis económica (financiera, industrial y de subsistencias) y política del final de la monarquía isabelina. En 1866 se había producido a la par una crisis financiera enmarcada en una crisis europea general y una de subsistencias que llevaron a un fuerte descontento popular.  

 

Paralelamente a las causas económicas, están las causas políticas: apartado del poder, el Partido Progresista (con el general Prim a la cabeza) no podía acceder a él por vías constitucionales y en agosto de 1866 firma con el Partido Demócrata el Pacto de Ostende en el que se comprometen a derrocar a Isabel II. La muerte de O´Donnell, el líder de Unión Liberal, ahora dirigido por el general Serrano, permite que este partido se una al año siguiente al Pacto. La Revolución Gloriosa de 1868 dispondrá de dos elementos para triunfar: el ejército y las Juntas Revolucionarias.

 

Esta revolución se inició en Cádiz, donde el 18 de septiembre con el lema “Viva España con honra” se subleva la flota al mando del Almirante Topete. El gobierno envía al Marqués de Novaliches a detener a los revolucionarios, siendo derrotado cerca de Córdoba, en la batalla de Alcolea y la reina Isabel II, tuvo que cruzar la frontera francesa hacia el exilio. Tras la victoria, los demócratas se dividirán en monárquicos (son los “cimbrios”), republicanos (cuyo líder es Castelar) y los republicanos federales de Pi i Margall.

Batalla de Alcolea

Batalla de Alcolea

EL GOBIERNO PROVISIONAL Y LA CONSTITUCIÓN DE 1869

Los encargados de formar un nuevo gobierno son los generales Prim y Serrano. En este gobierno habrá unionistas (Topete) y progresistas (Prim, Sagasta, Ruiz Zorrilla), quedando los demócratas fuera del gobierno. Se produce una dualidad de poderes, y mientras el gobierno provisional se decanta hacia la monarquía como forma de gobierno, las Juntas se decantan por la república. Prim logra eliminar las Juntas y se convocan elecciones a Cortes constituyentes para diciembre de 1868.

 

Las Cortes redactan la nueva Constitución. Las características de la Constitución de 1869 son:

Es una Constitución democrática, de 112 artículos y 11 títulos en los que se manifiesta la soberanía nacional, el sufragio universal, las libertades individuales y la libertad de culto (aunque el estado se compromete a financiar el culto católico).

El poder ejecutivo corresponde al rey y los ministros y el poder legislativo es bicameral, con Congreso y Senado (de elección popular).

 

Tras aprobar la Constitución, había que buscar un rey y se nombra regente a Serrano, y a Prim encargado de formar gobierno y traer un monarca.

 

Imagen alegórica de España, con el "mural cívico" sustituyendo a la corona real

Imagen alegórica de España, con el "mural cívico" sustituyendo a la corona real

 

LA MONARQUÍA DE AMADEO I (1871-1873)

Tras múltiples avatares en la búsqueda de un nuevo rey para España, algunos con tan graves consecuencias como la guerra franco-prusiana ante la posibilidad de que un Hohenzollern alcance el trono español, la candidatura de Prim será para Amadeo de Saboya, duque de Aosta e hijo del rey de Italia Victor Manuel. Decisión que disgustó a los católicos, en vista del enfrentamiento de la dinastía Saboya con el Papa.

 

La muerte de Prim, asesinado en la calle del Turco, hizo perder a Amadeo a su principal valedor. Desde el principio no tuvo las cosas fáciles: el pueblo no veía con simpatía al “rey italiano” y la aristocracia española le hacía el vacío. Tuvo que hacer frente a los independentistas cubanos en la “Guerra Larga” (1868-1878), a los republicanos y a los carlistas, que comenzarían una guerra en 1872. También son constantes los desórdenes provocados por el movimiento obrero en relación con la AIT.

 

El primer gobierno, presidido por Serrano, fue de coalición entre los dos partidos que habían surgido de unionistas, progresistas y demócratas monárquicos: el Partido Constituyente de Sagasta y el Partido Radical de Ruiz Zorrilla; coalición que no prosperó. A este primer gobierno hay que añadir cinco más.

 

Al final, el rey abdica aprovechando la cuestión del “Arma de Artillería” (discrepancias entre el gobierno y los militares por un tema de ascensos). El 11 de febrero de 1873, las Cortes proclaman la Primera República.

 

Imagen del atentado contra Prim, en la calle del Turco

Imagen del atentado contra Prim, en la calle del Turco

 

LA PRIMERA REPÚBLICA (1873-1874)

Se inicia así la tercera etapa del Sexenio Revolucionario, que tendría cuatro presidentes en sus once meses de existencia. A los problemas heredados del reinado (carlismo, guerra de Cuba, movimiento obrero), ahora se añadirá el enfrentamiento entre republicanos (unitarios y federales), que llega a su máximo en el cantonalismo.

 

El primer presidente de la República es Estanislao Figueras, con un gobierno de radicales (Ruiz Zorrilla) y republicanos, que fracasó por su enfrentamiento y el uno de junio se convocan Cortes Constituyentes y se nombra presidente a Pi i Margall: se instaura la República Federal.

 

Pi i Margall busca salvar el orden y la conciliación con la rama intransigente. Se elaboró la Constitución de 1873, que reconocía derechos sociales, reglamentaba el trabajo de mujeres y niños y establecía una estructura federal del estado. Todo esto no evitó el movimiento cantonal, especialmente activo en Andalucía y Levante (Cartagena, Alcoy) y que acabó con el gobierno de Pi i Margall.

 

El nuevo presidente de la República, Nicolás Salmerón, liquidó varios cantones pero no pudo terminar con el de Cartagena. En septiembre de 1875, decidió dimitir para no firmar una pena de muerte, subiendo a la presidencia de la República Castelar, que acabó con el problema cantonal apoyándose en el ejército.

 

Castelar llegó a suspender el proyecto de Constitución e incluso las sesiones de Cortes. Ante esto, los parlamentarios republicanos propusieron contra él un voto de censura. El 2 de enero de 1874, Castelar era derrotado la votación en el Congreso. Es cuando el Capitán General de Madrid, el General Pavía disuelve las Cortes.

Mapa de la sublevación cantonal

Mapa de la sublevación cantonal

Tras el golpe de estado, el general Serrano formó un gobierno prácticamente dictatorial en el que se mantenían las formas republicanas, teniendo como ideal la Segunda República francesa de Mac Mahon. Actuó contra el movimiento obrero y disolvió las secciones españolas de la Primera Internacional.

 

Pero el proyecto de la “República de orden” no prosperó. Las fuerzas más conservadoras ya habían decidido apoyar la candidatura al trono del hijo de Isabel II, Alfonso. Candidatura que había sido hábilmente promovida por Cánovas (Manifiesto de Sandhurst) y el ejército, la aristocracia, la banca, los industriales y el alto clero decidieron que había que restaurar la monarquía: el 29 de diciembre de 1874, el general Martínez Campos restauraba en Sagunto la monarquía borbónica con un pronunciamiento militar.

 

Temas Historia de España 2º de Bachillerato

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17 febrero 2015 2 17 /02 /febrero /2015 15:50

 

Al morir Fernando VII en 1833, Isabel II se convirtió en reina con solo tres años por lo que al inicio de su reinado hubo dos regencias: la de María Cristina, su madre entre 1833 y 1840 y la del general Espartero (1840 – 1843) hasta que un pronunciamiento dirigido por el general Narváez puso fin al gobierno de Espartero. Las Cortes entonces decidieron declarar la mayoría de edad de Isabel II, para evitar una nueva regencia, que contaba solo con trece años. 

Con una educación poco apropiada y con una vida privada que debilitaba su posición, tuvo una política errática y se dejó influir por una camarilla cortesana aunque siempre prefirió los moderados a los progresistas. Su reinado acabaría con la Revolución Gloriosa de 1868, que la llevaría al destierro.

Isabel II, por Madrazo

Isabel II, por Madrazo

La primera etapa del reinado efectivo de Isabel II se inició con el gobierno de los moderados, es la conocida como Década Moderada (1844-1854). El conservadurismo de esta etapa queda reflejada en la Constitución de 1845, que aunque se presentó como una simple reforma de la Constitución de 1837, lo cierto es que refleja las teorías del “liberalismo doctrinario”, con la sustitución de la soberanía nacional por la soberanía compartida entre el Rey y las Cortes, y con los poderes de la Corona aumentados que podía nombrar ministros, senadores en número ilimitado y disolver Cortes. En cuanto al derecho a sufragio, siguió siendo censitario pero se limitó aún más, pues se necesitaba una contribución mínima de 400 reales para tenerlo, con lo que no se llegaba a un 1% de la población.

La firma en 1851 de un Concordato por el que el Estado español se compromete a mantener el culto y clero y la confesionalidad de la religión católica es muestra de este conservadurismo.

 

El rasgo político-administrativo de la Década Moderada es la centralización: Alejandro Mon crea un sistema tributario que elimina las particularidades regionales, se crea el Banco de España (fusionando los bancos de San Fernando y de Isabel II, en 1844 se crea la Guardia Civil y en 1845 la Ley de Ayuntamientos, por la que la Corona nombrará a los alcaldes en las ciudades de más de 2.000 habitantes.

 

La figura política de esta época es el general Narváez, “espadón” del Partido Moderado y Presidente durante casi toda la década. La llegada a la Presidencia de Bravo Murillo en 1852  supuso un intento de reforma de la Constitución en un sentido menos representativo aún y su proyecto de gobierno mediante una especie de “dictadura civil” de técnicos causó malestar entre los espadones, que tuvieron apoyo popular. Esta oposición acabará en “la Vicalvarada”, pronunciamiento dirigido por O´Donnell.

Isabel II (1843-1868): El reinado efectivo

Con este pronunciamiento militar en Vicalvaro de junio de 1854,  que fue acompañado por el “Manifiesto de Manzanares” de Cánovas del Castillo unos días después, entramos en la siguiente etapa, la del bienio progresista (1854-1856). Isabel II ante los acontecimientos, se vio obligada a llamar al poder a Espartero.

 

En este bienio es evidente el protagonismo de Espartero, al que siguen los llamados “progresistas puros” y O´Donnell, líder de Unión Liberal, que se había formado por moderados y progresistas transigentes. Esta nueva etapa política solo duró dos años, pero el avance del sistema liberal fue notable. 

Se decretó la Ley de Desamortización General (1855), de Pascual Madoz, también conocida como Desamortización Civil, ya que afectaba principalmente a los ayuntamientos aunque también lo hacía a los bienes del clero secular. Con ella se pretendía financiar la construcción del ferrocarril en España. En consonancia con lo anterior, se aprobó la Ley General de Ferrocarriles del mismo año que fijaba el trazado esencial de la red ferroviaria  actual y que se financió con capital y material esencialmente franceses.

 

Isabel II (1843-1868): El reinado efectivo

También se elaboró una nueva Constitución en 1856, (la “non nata” pues nunca entró en vigor), en la que se limitaba el poder de la Corona y se ampliaban los derechos individuales.

 

Pero en 1856, la Corona, los moderados y la Iglesia, a los que se unió O´Donnell por el desacuerdo con los progresistas acabaron con el bienio.

 

Se produce entonces hasta 1868 una tercera etapa caracterizada por la alternancia en el poder entre los moderados y la Unión Liberal. En 1856 vuelve al poder Narváez, en 1858 y hasta 1863 gobierna O´Donnell (el llamado “gobierno largo” de la Unión Liberal”), tras lo cual vuelven los moderados con Narváez y González Bravo.

 

En 1857 se aprueba la “Ley Moyano” que regula la enseñanza y vigente durante un siglo. Pero el rasgo definitorio de esta etapa es la activa política exterior española durante el gobierno de la Unión Liberal, con la que O´Donnell pretendió devolver a España el prestigio exterior con intervenciones en México y la Cochinchina de la mano de la Francia de Napoleón III, y episodios como la Guerra del Pacífico, la efímera anexión de Santo Domingo y la Guerra de Marruecos. Toda esta política se saldó con cuantiosas pérdidas y escasos resultados.

 

El exclusivismo de los moderados, que impedía la participación en el gobierno a los progresistas, hizo que estos derivaran hacia la conspiración no solo contra el gobierno, sino también contra la Corona. En 1866, progresistas y demócratas firmaron el Pacto de Ostende, por el que se comprometieron en derrocar a Isabel II, pacto al que se adhirió la Unión Liberal de Serrano (O´Donnell había fallecido) en 1867. El triunfo de la “Revolución Gloriosa” de 1868 llevó al exilio a Isabel II y al comienzo de una nueva época: el Sexenio Revolucionario.

 

Temas Historia de España 2º de Bachillerato

 

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13 febrero 2015 5 13 /02 /febrero /2015 09:19
Mapa artístico de la II Guerra Mundial, realizado en 1942. En él vemos en negro las fronteras alemanas en 1937, en verde claro los territorios ocupados por el Reich, en rojo los territorios pertenecientes al Imperio británico y en amarillo los de la URSS. En verde oscuro, Italia y su colonia de Libia, mientras que los restantes aliados del Eje figuran en color tinto. El blanco, común a todos los neutrales no permite apreciar la diferencia entre la "no beligerancia" favorable al Eje de España, la estricta neutralidad de Suiza o la solidez de la amistad anglo-portuguesa.

Mapa artístico de la II Guerra Mundial, realizado en 1942. En él vemos en negro las fronteras alemanas en 1937, en verde claro los territorios ocupados por el Reich, en rojo los territorios pertenecientes al Imperio británico y en amarillo los de la URSS. En verde oscuro, Italia y su colonia de Libia, mientras que los restantes aliados del Eje figuran en color tinto. El blanco, común a todos los neutrales no permite apreciar la diferencia entre la "no beligerancia" favorable al Eje de España, la estricta neutralidad de Suiza o la solidez de la amistad anglo-portuguesa.

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10 febrero 2015 2 10 /02 /febrero /2015 20:18

El reinado de Isabel II (1833-1868) se divide en dos etapas, una correspondiente a su minoría de edad (1833-1843) que hizo necesaria la regencia de su madre María Cristina (1833-1840) primero y de Espartero (1840-1843) después. La segunda (1843-1868) ya corresponderá al reinado efectivo, con su mayoría de edad.

 

Será durante las Regencias, cuando los sucesivos gobiernos  liberales realicen el desmantelamiento del Antiguo Régimen. María Cristina que no comulgaba en absoluto con el ideario liberal, llamó al gobierno a Cea Bermúdez, personaje en la línea del “absolutismo moderado” y partidario de la monarquía absoluta mejorando la gestión administrativa: es cuando se realiza cierta liberalización económica y la división provincial de Javier de Burgos.

 

Isabel II (1833-1843): Las Regencias

La guerra carlista obligó a la Regente a llamar a Martínez de la Rosa (enero 1834), liberal de la línea moderada. Se promulga el Estatuto Real de 1834, que no era en absoluto una constitución sino una Carta Otorgada ya que se trataba de una concesión de la reina, y que se centra en la reforma de las Cortes del Antiguo Régimen: las nuevas Cortes serían bicamerales, con un Estamento de Próceres (de designación real) y un Estamento de Procuradores (elegibles mediante un sufragio censitario muy restringido).

 

Sus funciones eran puramente consultivas –al estilo del Antiguo Régimen- y eran convocadas, suspendidas y disueltas por el monarca. No hay ninguna mención a derechos individuales. Esta solución de compromiso entre absolutismo y liberalismo no satisfizo ni a los carlistas ni a los liberales menos conservadores y se consolidó la división entre moderados y exaltados (ahora progresistas) del Trienio Liberal.

 

El malestar de los progresistas y la mala gestión en la guerra carlista lleva a la insurrección, llegando al gobierno el progresista Álvarez Mendizábal (septiembre 1835). En su mandato se produce la desamortización de los bienes del clero regular (conocida como Desamortización de Mendizábal) y posterior subasta, que se planteó como necesaria para sanear la Hacienda y hacer frente a la amenaza carlista.

 

También se planteó como un medio para convertir a los nuevos propietarios en adeptos a la causa liberal. Para evitar que los campesinos optaran a las tierras se vendió la tierra en grandes lotes y se aceptó como medio de pago los depreciados títulos de deuda pública: así se creó una clase de latifundistas rentistas.

 

Isabel II (1833-1843): Las Regencias

El descontento de la reina, hizo que fuera sustituido por Istúriz en el gobierno. Esto provocó el motín de los sargentos de la Granja (agosto 1836) que obligó a María Cristina a promulgar la Constitución de 1812 y volver a entregar el poder a los progresistas. Se produce definitivamente el fin del sistema legal del Antiguo Régimen: abolición de los mayorazgos (1836) y del régimen señorial (1837) (muy favorable a los señores al concederles la plena propiedad de las tierras frente a los campesinos). También restableció la Ley Municipal del Trienio que permitía la elección de alcaldes y puso al frente de la guerra a Espartero.

Las nuevas Cortes elaboraron una nueva constitución, y a pesar de su mayoría progresista, hicieron un texto capaz de contentar a los moderados. La Constitución de 1837 proclamaba la Soberanía Nacional, Cortes bicamerales con un Congreso elegido por sufragio censitario y un Senado de designación real, que tenía la facultad de disolver las Cortes. El rey también poseía el poder ejecutivo, el de vetar las Cortes y el de disolverlas. También se recogían derechos individuales y la libertad de imprenta. No se establece la confesionalidad de la religión católica, pero si su mantenimiento por parte del estado.

 

Esquema de la Constitución de 1837

Esquema de la Constitución de 1837

Con el nuevo marco constitucional, se suprimen los diezmos, las aduanas interiores y los gremios.

 

En el mismo año tras las elecciones, los moderados vuelven al poder, pero en 1840 la oposición de la Regente a la Ley de Ayuntamientos llevó a los progresistas, que contaban con el vencedor de la guerra carlista Espartero, a obligar a renunciar a la reina, que abandonó el país. Espartero fue nombrado Regente y presidente del gobierno.

 

La política autoritaria del general le valió la oposición de su propio partido. En 1842, ante las manifestaciones en Barcelona oponiéndose a un tratado de librecambio con Inglaterra, mandó bombardear la ciudad. Las Cortes protestan y Espartero las disuelve. Tras esto, moderados y progresistas unen fuerzas y organizan un pronunciamiento militar en 1843 encabezado por Narváez. Para evitar una nueva regencia, Isabel II es declarada mayor de edad con 13 años.

 

Temas Historia de España 2º Bachillerato

 

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9 febrero 2015 1 09 /02 /febrero /2015 19:11

 

Aunque el fin del Trienio liberal (1820-1823) supuso la vuelta del absolutismo en España y la represión contra los liberales, también supuso la entrada de cierta modernización administrativa que despertó el rechazo de los sectores más reaccionarios, sucediendo lo que podríamos llamar antecedentes del carlismo, como la rebelión de los Agraviados o Malcontents (1827). De esta manera, a la oposición de los liberales al régimen se había sumado la de los realistas más exacerbados, los apostólicos, que fueron agrupándose en torno a la figura del hermano de Fernando VII, Carlos María Isidro

Así, a la muerte de Fernando VII en 1833 estalló el problema sucesorio. Felipe V había introducido la Ley Sálica, de origen francés, y que prohibía reinar a las mujeres. En previsión de que el embarazo de la reina fuera de una niña, en 1830 el rey había promulgado la Pragmática Sanción, que derogaba la Ley Sálica, que Carlos María no aceptó.

 

Dos días después de la muerte del rey, Carlos María Isidro se proclamó rey de España en el Manifiesto de Abrantes y a la reina regente, Maria Cristina no le quedó más remedio que buscar el apoyo de los liberales para garantizar los derechos sucesorios de su hija Isabel.

 

Carlos María Isidro, el Pretendiente.

Carlos María Isidro, el Pretendiente.

Estalla así la guerra civil, la Primera Guerra Carlista (1833-1840) entre carlistas y cristinos o isabelinos. La guerra es mucho más que una cuestión sucesoria, agrupándose en el carlismo a todos aquellos sectores que temen una sociedad de tipo liberal: parte de la nobleza, los miembros más reaccionarios de la administración y del ejército, el bajo clero (la jerarquía eclesiástica se mantuvo ambigua), pequeño campesinado y parte de los artesanos.

 

El ideario político carlista giraba en torno a unos cuantos puntos elementales: absolutismo monárquico, un catolicismo excluyente y un clericalismo exacerbado, idealización del medio rural y rechazo a la nueva sociedad urbana e industrial y la defensa de los fueros, cuestión que veremos más adelante.

 

En cuanto a la geografía política del carlismo, esta disponía de tres núcleos fundamentales: lo que en el lenguaje del carlismo se conocía como “Levante” y que correspondía al Maestrazgo; el interior de Cataluña en torno a la Seo de Urgell; y el “Norte”, o sea provincias vascas y Navarra. Todas ellas zonas donde tenía importancia el pequeño campesinado. Esto explicaría el fuerte apoyo que tenía el carlismo en zonas que no controlaba directamente, como Castilla La Vieja o Galicia y que no dominara ni un solo núcleo urbano de importancia.

Escenario de la Primera Guerra Carlista

Escenario de la Primera Guerra Carlista

De los tres conflictos armados que desencadenó el carlismo, los dos primeros tuvieron lugar en el reinado de Isabel II, siendo la primera guerra carlista mucho más dramática y la segunda guerra carlista o Guerra dels Matiners (1846-1849) circunscrita a partidas guerrilleras en la Cataluña rural.

 

Aunque la Primera Guerra Carlista fue sobre todo un conflicto interno, tuvo proyección exterior, con las potencias absolutistas (Austria, Prusia y Rusia) apoyando a los carlistas y Francia, Inglaterra y Portugal a los liberales (Tratado de la Cuádruple Alianza de 1834) y con generales de valía en los dos bandos, como Zumalacárregui  y Cabrera en el carlista y Espartero en el isabelino.

 

Afianzados los carlistas en los territorios nombrados, la estrategia del pretendiente Carlos V es tomar una ciudad importante –Bilbao- para obtener reconocimiento internacional, en contra de la opinión de Zumalacárregui, que es partidario de atacar cuanto antes Madrid. Zumalacárregui muere en el sitio de Bilbao en 1835, perdiendo a los carlistas a su mejor baza.

 

Tras este fracaso, los carlistas organizan expediciones, como la de Gómez, que llega a Gibraltar (muy efectista, pero sin resultados prácticos) o la llamada Expedición Real de 1837 que llegó hasta Madrid y que se retiró de sus puertas de manera inesperada.

 

Tras la retirada, las desavenencias entre los carlistas aumentaron y el agotamiento provocó la división entre los intransigentes y los moderados, encabezados por el general Maroto y partidarios de una rendición condicionada.

 

La guerra en el Norte terminó con el Convenio de Vergara (1839) (en el Maestrazgo en 1840) con el Abrazo de Vergara entre Maroto y Espartero, acuerdo por el que se reconocen los grados y empleos de la oficialidad carlista y el llevar a Cortes el tema del mantenimiento de los fueros.

 

Esta cuestión, la llamada cuestión foral, ha sido presentada como uno de los rasgos más definitorios del carlismo. Pero su importancia ha sido relativizada, puesto que había territorios con fuertes simpatías por el carlismo sin conciencia foral y esta conciencia no se canalizó exclusivamente a través del carlismo cuando existía.

El reinado de Isabel II. La oposición al liberalismo: carlismo y guerra civil. La cuestión foral.

Las consecuencias de la guerra carlista fueron importantes. Además de los elevados costes humanos y materiales, la aparición del carlismo inclinó a la monarquía a los liberales, que se hicieron los árbitros de la situación; dio un gran protagonismo político a los militares, que se convirtieron en los árbitros de la vida política como demuestra la práctica del pronunciamiento y los enormes gastos militares condicionaron actuaciones como la desamortización de Mendizábal.

 

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5 febrero 2015 4 05 /02 /febrero /2015 12:27
Geopolítica pura: Mc Kinley sigue vigente. La nueva potencia continental, China, cercada por la potencia marítima, Estados Unidos.

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